¿DESEAS OPTIMIZAR LA FORMA EN QUE TE COMUNICAS?

¿ COMO TE COMUNICAS ?

La comunicación no sólo se establece con palabras. En realidad, la palabra representa apenas un 7 por ciento
de la capacidad de influir en los demás.

Cuando te comunicas con debilidad y sin compromiso con los demás, el primero que no te crees eres tú mismo. Empieza ya, a mejorar la relación con los demás y por supuesto contigo mismo. El orden de las fórmulas mágicas no es importante, en cambio sí lo es, el método persistente y repetitivo que dispongas a partir de este momento, para que tu comunicación mejore de manera significativa.

Las cinco fórmulas mágicas que cambiarán tu vida

1. Borra del inventario las palabras que has venido utilizando, tales como el término ´hubiera´. Cada vez que mencionas esta palabra, golpeas directa o indirectamente tu autoestima; te invito a una reflexión breve: arma una frase con la palabra ´hubiera´, que tenga sentido positivo, constructivo o entusiasta en sí misma. Lo más seguro es que no logres encontrarla, porque precisamente, ´hubiera´ sido muy bueno que tu ´hubieras´ podido elaborar una frase positiva incluyendo la palabra ´hubiera´.

Cuando dices ´hubiera´, tu interlocutor piensa de ti algo parecido a ´pobrecito´, no controla ni su vida, ni sus acciones, vive del arrepentimiento, no se acepta. Para vivir una vida comprometida, entusiasta, positiva y llena de éxito, puedes borrarla de una vez por todas, tu vida brillará mucho más que antes.

2. Cancela de tu vida la costumbre de utilizar equivocadamente la palabra ´culpa´. Desde mi perspectiva, que te invito a compartir, la palabra ´culpa´ debe ser utilizada solamente en los estrados judiciales, por razón de su lenguaje. En relaciones humanas, la palabra ´culpa´ debe ser sustituida por ´responsabilidad´. Veamos por qué: cuando a alguien se le atribuye alguna culpa, no hay acciones que se desencadenen, sencillamente se asume la culpa y ya está; en cambio si por el mismo evento o ante la misma situación se le asigna ´responsabilidad´, quien la menciona o quién es responsable, inicia un proceso automático de respuesta, empieza a solucionar la situación. Ponla en práctica y tu vida mejorará, vendrá a ti una vida más exitosa.

3. Cuando hables acerca de ti, has claridad que es precisamente de ti de quien estás hablando o a quien te estás refiriendo. Reemplaza el mal acostumbrado ´uno´ como cuando dices ´es que uno piensa…´ o ´es que uno decide..´ Dale poder a tu palabra a través del pronombre ´yo´, tan valioso. Entonces podrás decir: ´Es que yo pienso que´ o ´es que yo decido que´. Algunos dirán que utilizan el ´uno´ porque se refieren a sí mismos y a los demás, y estoy de acuerdo si te vas a referir a los demás entre los cuales estás incluido, entonces debes decir ´nosotros´. ¿De qué se trata todo esto? Precisamente de darle una fuerza impresionante a tu lenguaje, decide cambiar ahora mismo y verás que el primer sorprendido serás tú mismo.

4. Revisa de qué forma estás utilizando el verbo ´poder´. Es común encontrar que este verbo, poderoso en sí mismo, pero también utilizado como excusa ante diversas situaciones de la vida, remplaza a uno mucho más poderoso que es el verbo ´querer´. Cuántas veces has evadido tu responsabilidad, al decir cosas como: ´es que no pude asistir al evento´, ´yo hice lo posible pero no pude realizar el trabajo´ ´aunque salí temprano no pude llegar a la cita´ y otras que se repiten a diario. Veamos como suenan cuando utilizamos el verbo correcto, el verbo querer: ´es que no quise asistir al evento´ ´yo hice lo posible pero no quise realizar el trabajo´ ´no quise llegar a la cita, por lo tanto salí tarde´. Vale añadir aquí que ´querer es poder´. Cabe anotar que en realidad no es posible remplazar un poder por querer todas las veces, pero si en muchas de ellas, puedes, si lo eliges, empezar a practicarlo, verás que tu vida se transforma, se hace aún más positiva.

5. Esta quinta fórmula es la más importante de todas: cuando te comuniques hazlo con amor, con paciencia, tolerancia, entendiendo que los demás están por fuera de tu cabeza. Comunícate con amor, en realidad la fórmula fantástica es: si te vas a comunicar, asegúrate de imprimir una enorme dosis de amor a tus palabras, si no, no lo hagas. Por eso, cuando tengas dificultad para pronunciar palabras amorosas, calla; cuando la ira se haya acomodado en tu corazón, calla; cuando se desborde la impaciencia o la tolerancia, calla. No tienes que dejar de comunicarte, pues tienes una herramienta a mano: ESCRIBE. Entrégate un regalo que podrás irradiar en todos aquellos que te rodean: comunícate con amor.

Elimina de tu vocabulario términos insulsos, sin sentido, de bajo poder, que disminuyen notoriamente el compromiso que debe incluir tu comunicación: Me refiero a ´lo que quiero decir es como que´, ´tal vez´, ´más o menos´, ´a lo mejor´, ´de pronto´. Si tú decides suprimir estas palabras de tu comunicación, habrás ganado instantáneamente.

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